RAFAEL MENDOZA HIZO REALIDAD LOS SUEÑOS DE MUCHOS BOXEADORES

*** Adiós maestro, amigo y conocedor del pugilismo profesional de todos los tiempos, descansa en paz Rafael Mendoza Realpozo, la “Cobra”, el “Clásico”, el hombre que hizo que los sueños de muchos boxeadores mexicanos se cumplieran, el llegar a ser campeones del mundo

Por Angel Peña

SE NOS FUE DON RAFAEL MENDOZA Realpozo, yucateco de nacimiento (nació un 20 de abril de 1936 en Mérida, Yucatán) y sin duda el mejor agente internacional de boxeo (apoderado) que ha dado México, un hombre conocedor muy a fondo del viril deporte, sicólogo de profesión, periodista deportivo (especializado en boxeo) y asesor de boxeadores de primerísimo rango. Miembro del Salón de la Fama en Canastota, Nueva York, en el 2015, lo que ya de por si habla de su excelso paso por el pugilismo rentado, llevando a un gran número de púgiles mexicanos a títulos del orbe en base a sus conocimientos sobre la materia, la forma de negociar con los promotores, con los manejadores, siempre con el mayor respeto.

Nos viene a la memoria cuando Mendoza, apodado como “La Cobra” (el Popeye o el Ronco) vivía en la Ciudad de México, allá por los rumbos de la Viaducto Piedad, de su manera de vestir, siempre elegante, y que estaba dirigiendo la revista boxística de “Boxeo Ilustrado”, con la colaboración de Adán Velasco, el “Mengue” Hernando Mendoza y José Luz Álvarez (a) el “Tractor”, (éstos dos ya fallecidos), ahí iniciamos nuestros “pininos” en el periodismo del pugilismo. A la par, Mendoza tenía apariciones como reportero en El Esto, aunado a que ya lo había sido como corresponsal (de ese mismo diario deportivo) cuando vivió por un tiempo en Nueva York. Gran amigo de otro asesor, el neoyorquino Don Majesky, también gran amigo personal de otro grande del boxeo como lo es Don Víctor Cota León, quien laboró por mucho tiempo en “La Afición”, que también tuvo su paso por El Esto y que ahora es asesor para el Consejo Mundial de Boxeo (CMB).

Pero volviendo con Mendoza, diremos estaba por cumplir 81 años de edad y realmente su partida nos causó sorpresa, porque no lo esperábamos, fue un viajero constante por todo el mundo, que hizo negocios con muchos promotores, desde el antillano Félix “Tuto” Zavala, el hijo de éste, “Tutico” (del mismo nombre), y con el magnate de “Teiken Promotions” Mr. Akihiko Honda. Recordamos como hacía negocios con manejadores de la vieja guardia, tales como: Ernesto Gallardo, Pepe Hernández, Tony Rocha, Lupe Sánchez, Antonio Chapela, Eleuterio López (La “Coneja”), Pancho Rosales, Lázaro Ayala, o bien con otros más actuales como Tony Flores y Nacho Beristáin, otro más que se nos pasaba fue su amigo el también yucateco (manager) Jesús “Choláin” Rivero.

Y ni qué decir, siendo un trotamundos, la Cobra también tenía residencias en Los Angeles y en Guadalajara, ésta ciudad que fue la que finalmente adoptó para vivir al lado de su familia, escenario en el cual falleció. Alguna vez visitamos su casa en la Perla tapatía y nos mostró con un dejo de orgullo un gran vitral, ahí en su estancia, con los nombres de todos los boxeadores que llegaron a ser monarcas del orbe vía sus conocimientos, aunado a que sin duda era un tipo culto de verdad, que hablaba el inglés perfectamente, ya que en ese idioma era como pactaba los negocios del boxeo.

También llegó a tener un departamento en la colonia Centro en ésta capital y fuimos testigos de cómo realizaba los tratos de los combates con los manejadores que aceptaban sus servicios. Era una persona muy seria en sus tratos, a veces tajante, porque no gustaba de andarse por las ramas, Mendoza les decía a los managers con quienes trabajaba: “yo no soy pilmama de los peleadores, el manejador y púgil que deseen trabajar conmigo bien, yo me llevo mi comisión, se hace el trato de tal o cual pelea y listo, ahí terminamos y cada quien para su casa”, y en efecto, Mendoza no se metía en cuestiones personales de los boxeadores, porque sabía cómo es que se las gastaban algunos de ellos, sólo intervenía en las negociaciones y nada más.

Así llevó a cetros del mundo a peleadores de la talla de: el “Zurdo de Oro” Vicente Saldívar, Erubey Guillén Chupín (El “Chango Carmona”), Ricardo Arredondo, en su gran Mérida lo hizo con Miguelito Canto y Lupe Madera, en ésta urbe con Pipino Cuevas, Humberto “La Chiquita” González, Gilberto Román, Daniel Zaragoza y Víctor Manuel Rabanales, también hizo tratos con el extinto nicaragüense Alexis Argüello, y algunos otros más que no fueron campeones, como el máximo peso pesado que ha dado México, éste el “Pulgarcito” Manuel Ramos, o bien con los hermanos yucatecos-capitalinos Antonio y Carlos de la Paz. Pero nos siguen llegando a la memoria otros peleadores, porque también trabajó con Angel Casillas, mentor tapatío, quien dirigía la carrera de Efrén “Alacrán” Torres y ahí estuvo Mendoza, con otros monarcas como el “Chololo” Oscar Larios y Pedrito Flores, y también lo hizo con el mentor Cristóbal Rosas, quien dirigía a Romeo Anaya, o con Chucho Cuate que manejaba a Rafael Herrera, el mismo Beristáin que dirigió a otro monarca como el campechano Melchor Cob Castro y claro, se nos pasaba, que también intervino en la carrera del tapatío Saúl “Canelo” Álvarez (en sus inicios), aquí en sociedad con Félix “Tutico” Zabala, aunque posteriormente se vino abajo la relación, más que nada por lo serio que era Mendoza en su trato, inclusive le ganaron una demanda interpuesta al Canelo, cuando éste se fue al lado de Oscar De la Hoya (realmente éste se lo pirateó), considerando que estaba violando un contrato vigente con Mendoza y Zabala.

Reiteramos, Rafael Mendoza fue todo un personaje del boxeo, un hombre que no gustaba de firmar contratos, que creía en la palabra firme de un buen trato, aunque no desdeñaba esos documentos cuando era necesario sellarlos con una firma. Era tal su firme paso por el boxeo profesional, que tuvo negocios con los promotores mandones del deporte tales como el argentino Juan Carlos “Tito” Lectoure, el tagalo Lope Sarreal (a) “El Tata”, los venezolanos Rafito Cedeño y Ramiro Machado, los panameños Carlos Eleta y Luis Espada, y como ya lo indicamos antes, con el japoneses Akihiko Honda y Saburo Harashida, o con el mismo periodista, agente de boxeo y gran amigo Joe Kouzumi.

Sin olvidar obviamente que en nuestra gran urbe, también fue “matchmaker” de la empresa de los Lutteroth (Don Salvador), cuando el promotor lo era Don Miguel de la Colina. Hizo bisnes con los yucatecos William Abraham Daguer (apoderado de Guty Espadas), Fayo Solís y Beto Eljure (éstos dos últimos promotores en Mérida).

Y ni que decir que su paso por Nueva York (la Gran Manzana) le dejó muchos amigos y más conocimiento, de tal modo que el aquél territorio le llagaron a llamar el “Classic”, sí; un clásico por donde quiera que se le vea. Así te recordamos Rafael Mendoza, nuestro querido “Cobra”, descansa en paz amigo entrañable y maestro, gracias por tu bonhomía y por todo lo que le aportaste al boxeo de México…